Son House
Son House
martes, 20 de septiembre de 2011
Art and Grit de Steve James
"Art and Grit" es el disco de Steve James al que vuelvo con más frecuencia y que no dudaría en recomendar a todos los interesados en la obra de este artista. Y es que las canciones que le dan forma sintetizan de manera impecable las mejores cualidades de este maestro del slide y la mandolina. Su gran técnica instrumental, su nítida reelaboración de los grandes clásicos del repertorio tradicional, las piezas de su propia autoría (en un registro que va de la grave melancolía de "Farewell to the Roses" a la contundencia rítmica y el franco desmadre de "Monkey Man Swing"), embonan bellamente con el trabajo de "ensamble", con aquellas otras canciones en que se luce al lado de virtuosos indiscutibles como Cindy Cashdollar y Bob Brozman. Porque una característica sobresaliente de esta música es el grado de habilidad instrumental que le exige a sus intérpretes, la capacidad de improvisar y mantener una alternancia en los ritmos que difícilmente puede aceptar la menor vacilación. Estas canciones poseen casi una doble naturaleza: la que el cantante modula guitarra en mano y aquella que los músicos acompañantes van complementando con sus respectivas aportaciones y que brilla en los detalles. Las mandolinas al inicio de "Viola Blues", la sorprendente combinación de mandolina y piano en "Blues Widow", la guitarra hawaiana en "Downbound Train" (una canción que Chuck Berry reescribió a partir de una melodia "western" tradicional), el lick inicial de armónica en "Juanita Stomp" sobre un fondo percusivo, todo confabulándose en la creación de un material altamente gozoso ante cual es muy dificil permanecer indiferente.
http://youtu.be/uVdTapKWnHA
martes, 30 de agosto de 2011
DAVID "HONEYBOY" EDWARDS: 1915- 2011
Ayer murió a la edad de 96 años quien fuera considerado el último sobreviviente de los Mississippi Delta Bluesman, el entrañable David "Honeyboy" Edwards.
Amigo de Robert Johnson y de Big Joe Williams, tuvo el raro honor de estar presente la noche en que el primero fuera envenenado por un lío de faldas y de fijar el relato definitivo, como testigo privilegiado que fue, de aquel triste acontecimiento. En el plazo inicial de su formación artística deambuló en compañía de Charlie Patton y Tommy Johnson por muchísimos poblados, quedándole de aquellos años un gusto irrefrenable por la vida itinerante, por la actuación en nuevos e insospechados escenarios y los aplausos del público.
Todavía recordamos con gusto su participación en el documental que John Hammond Jr. realizara en torno a Robert Johnson: "The Search for Robert Johnson", así como en aquel concierto junto a Buddy Guy, Ruth Brown y B.B. King: "Lightnin' in a Bottle". Para no hablar de su penúltima presentación hace cosa de tres años en un concierto más de la serie que Carey Driscoll organiza para su Acoustic Music San Diego.
Verlo tocar esa noche nos hizo sentirnos testigos de una parte entrañable de la historia musical.
lunes, 22 de agosto de 2011
JOSH WHITE: COMPLETE RECORDED WORKS 1929-1933
Este disco de Josh White constituye una joya brillantísima en el catálogo del gran músico norteamericano y del blues y el gospel acústico en general. En él se incluyen las grabaciones que un joven White realizara a inicios de los treintas y que a decir de muchos constituyen lo mejor de su obra, afirmación desde luego arriesgada si tomamos en cuenta que su producción discográfica fue extensa y que a lo largo de su trayectoria artística tuvo el tiempo, la energía y el talento necesarios para incursionar en otros terrenos musicales, lo mismo como activista político que como "cantante de protesta." Lo que sí queda claro en estas grabaciones -"Howling Wolf Blues", "Black Evil Blues", "Blood Red River"- es que White ya era un intérprete hecho y derecho, de personalidad carismática y estilo inconfundible, capaz de influir en artistas de la talla de un Blind Boy Fuller -"Low Cotton" era una de las piezas favoritas del gran músico ciego- entre muchos otros. En sus andanzas como lazarillo de John Henry "Big Man" Arnold o de Columbus Williams - "Help the Blind!" era el grito que aquel niño articulaba- se toparía con genios tan notables como Blind Blake y Blind Lemmon Jefferson, siendo William Walker el guitarrista que mayor impresión le causara.
Voz, ritmo, intensidad, abundan en esta grabación esencial -otra más- de Document Records.
P.D. No está de más mencionar un clásico de White -"Jesus Gonna Make Up My Dying Bed"- incluido en este disco y del que Ari Eisinger ha realizado una extraordinaria versión recientemente (The Guitar Artistry of Ari Eisinger (Guitar Workshop): sublime.
También existe una versión de esta pieza a cargo de Bob Dylan que no recuerdo haber oído pero que espero escuchar muy pronto -aparece en su primer disco- aunque sin muchas esperanzas: el "maestro" es famoso por simplificar hasta el absurdo las sutilezas instrumentales de las grandes canciones del blues y por apropiarse intelectualmente de ellas: en uno de sus discos más recientes aparece acreditado como el autor de "Rollin' and Tumblin' "...
http://youtu.be/m8O4C1wcXs0
jueves, 7 de julio de 2011
PAUL RISHELL: DIRT ROAD BLUES
Quiero recomendar este estupendo DVD a todos los guitarristas interesados en los clásicos del blues acústico. Paul Rishell es un músico talentosísimo con excepcionales dotes de maestro: después de interpretar estupendamente cada canción -algunas con el acompañamiento de Annie Raines en la armónica-, procede a desmenuzarlas y a explicarlas parte por parte, proporcionando invaluables consejos en lo que respecta a la dinámica, el tempo, el rasgueo y el ataque a las cuerdas, entre otras cuestiones técnicas. El repertorio que brinda es variado y en él se incluyen piezas de Charley Patton, Blind Boy Fuller, Blind Lemmon Jefferson y del propio Rishell. Y aunque el grado de dificultad varía de una canción a otra (algunas son en verdad muy difíciles), siento que alguien con una experiencia mínima de unos dos años en "fingerstyle" podrá sacar gran provecho de una buena parte de este material. Y si no, con disfrutar las interpretaciones de Paul Rishell es más que suficiente.
http://youtu.be/pB7dMqSWg3s
viernes, 10 de junio de 2011
GUY DAVIS: TELLER OF TALES
Hace meses tuve la fortuna de ver a Guy Davis en un concierto memorable organizado por el infatigable Carey Driscol en Acoustic Music San Diego. La acústica del lugar (un recinto de iglesia con capacidad para unas doscientas personas) se prestó de manera inmejorable a las resonancias de un artista cuyo registro musical va de lo sagrado a lo profano, del dolor de la orfandad (“Motherless Children”) al "doble sentido" y la picaresca (“Chocolate Man”) a través de interpretaciones que ponen de manifiesto su experiencia de músico curtido en el camino. Su formación como actor de teatro y televisión (alguna vez fue Robert Johnson sobre un escenario) es evidente a la hora de dirigirse al público o de dramatizar las circunstancias que dieron origen a muchas de sus canciones. Su manejo de la guitarra es impecable, de una economía y efectividad que le debe mucho al estilo de vida que lleva, a la necesidad que tiene el artista itinerante de hacerse de un arsenal de acordes y licks que le permitan pasar de una canción a otra, noche tras noche, sin distraerse en arreglos que pudieran restarle cierta contundencia a la interpretación, pero sin el riesgo de caer en la simplicidad de un repertorio casi indiferenciado.
Ahora Stefan Grossman acaba de producirle un dvd –Guy Davis: Teller of Tales (Guitar Artistry Series)- que constituye una soberbia introducción a su mundo musical, con canciones de belleza innegable (“Going Back to Silver Spring”, “HoneyBabe”, “Tell me where the road is”) y de una fuerza rítmica que lo emparenta con Charley Patton y Son House sin menoscabo de su propia personalidad. Aquí la grabación es en directo y cada nota es esencial. Los titubeos a la David Bromberg son impensables. Para decirlo con Rory Block: “Better put the guitar down…/if you can’t get the sound.”
Quizás valga la pena destacar, por último, la importancia de lo comentado por Davis en algunos de los segmentos de entrevista que preceden a cada canción, pues sus relatos van desde el acoso sufrido por sus mayores en manos de grupos supremacistas durante los tiempos de la segregación, hasta la relación más bien conflictiva que muchos miembros de la comunidad negra sostienen con el "country blues". Davis nos recuerda que la revaloración de los viejos maestros durante la década de los sesentas fue obra de jóvenes blancos, muchos de ellos universitarios, para luego hacer una pausa en la discusión con una frase irreprochable: "La música nos pertenece a todos."
http://youtu.be/GIsqu-18T0Y
http://youtu.be/GIsqu-18T0Y
viernes, 27 de mayo de 2011
BOBBY RUSH ACUSTICO: RAW
La música de Bobby Rush es una excelente combinación de blues, funk y soul que sus espectáculos en vivo enriquecen con una sana expresión de humor grueso, picardía y vulgaridad. "Raw", su primer disco acústico, es más bien otra cosa, una feliz anomalía en la carrera de un músico de prestigio indudable aunque restringido a un círculo que se ha ido acrecentado desde que se le viera en uno de los documentales de la serie dedicada al blues, producida por Martin Scorsese y con la participación de Wim Wenders y Clint eastwood entre otros.
Decir que en este Bobby Rush acústico se da lo mejor del blues es casi un pleonasmo. La voz de este maestro comprende un abanico de sensaciones y experiencias que van de la lujuria al abatimiento existencial, del gozo vital e indiscutible a la crítica de las instituciones que mantienen marginada a su raza, del extrañamiento que le produce la actitud contemplativa de un anciano frente a las miserias de la vida al desparpajo con que nos presume sus múltiples conquistas amorosas, "my woman, my girlfriend and my wife", en una vena muy a lo Lightinin' Hopkins.
Sorprenden la economía y la amplitud expresiva que este músico logra con un mínimo de instrumentación, lo conciso de su técnica guitarristica, el tono inconfundible de su armónica y la solidez de su ritmo (puro foot stompin'!). Con excepción del músico que lo acompaña en el dobro durante un par de canciones y de una banda en un "bonus track" eléctrico -la graciosísima "Bobby Rush for President"- "Raw" es un trabajo en solitario, personal y contundente de principio a fin.
A diferencia de otros gigantes del blues como Ari Eisinger o Woody Mann, dedicados a la transcripción métodica y exacta de tantos clásicos -el diagrama como punto de partida hacia una interpretación siempre admirable-, podríamos decir que Bobby Rush ya trae consigo esa historia, la mirada y los pocos acordes que en verdad necesita para expresarse de un modo inmejorable.
miércoles, 25 de mayo de 2011
DAVID BROMBERG: "DEMON IN DISGUISE"
Este DVD representa la intromisión de un músico más bien mediocre en un territorio ocupado por artistas de la talla de un Geoff Muldaur, de un Pat Donahue, o de un Ernie Hawkins: una triste anomalía en el exquisito catálogo de la "Guitar Artistry Series".
Y es que en Bromberg se da el síndrome del artista que es incapaz de compensar alguna deficiencia técnica con un mínimo de personalidad, con un poco de chispa, con algo que aligere las muchas limitaciones que uno cree advertir en él. Decir que Bromberg canta, cuando lo que hace es balbucear, es concederle demasiado privilegio a la imaginación; decir que es un virtuoso de su instrumento, como pretenden algunas almas piadosas, es elevar a la categoría de delirio las insufribles pretensiones de la corrección política, esa "buena onda" que aspira a un mundo de personas y escenarios indistintos en su gris nivelación.
Sorprende el aplomo con que Bromberg se atreve a perpetrar una "versión" de "Chump Man Blues" cuando en ese mismo sello se han editado las interpretaciones siempre espléndidas de Ari Eisinger y Woody Mann. Sorprende el alto grado de narcisismo con que se describe a sí mismo en una buena canción de su propia autoría, "Demon in Disguise" ("Un demonio disfrazado", uy!), cuando minutos después, en el fragmento de entrevista que antecede a "Hey Bob" de Big Bill Broonzy, alude a los pruritos morales que en su adolescencia le hicieron posponer el aprendizaje de la letra de esa canción -inapropiada para tan tierna edad- y conformarse con una versión instrumental. Tuvieron que pasar algunos años para por fin atreverse... Y se dice blusista!
Por lo que respecta al resto del material sólo me queda decir que Bromberg falla con Blind Blake, falla con Ray Charles y falla con el Rev. Gary Davis. El tono de su guitarra, esa cualidad que a tantos músicos extraordinarios les lleva años desarrollar, es irremediablemente seco, duro, refractario a toda hermosura y emoción; de una consistencia tan viscosa que ya quisiera inexistente para poder pecar por omisión.
No está de más decir que su falta de ritmo, de amor al detalle y de sutileza instrumental son tan notorios como vistosa es la guitarra que luce a lo largo del video: una Martin "David Bromberg" Signature Series, cuyo precio, elevadísimo, nos parece inversamente proporcional a su talento.
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